¿Somos un equipo?

Lo siento, pero no puedo ayudarte

Antes de emprender cualquier proyecto necesito que
te comprometas con tus objetivos y que confíes en mí.

En caso contrario, no podré ayudarte.

¡Sí!

Entonces vamos a trabajar juntos para evitar:

Empezar la casa por el tejado

¿Qué tal esta plantilla? ¿Los colores no pegan? ¿Cambiamos tu logo? ¿Incoherente con tu marca?

Por eso, antes de empezar, vamos a hacer un análisis del negocio, cliente y objetivos.

Dar palos a ciegas

¿Hoy hacemos esto? ¿Cambiamos esto? ¿Prueba esto? ¿Rediseñamos todo? ¿Ahora esto? ¿Ahora lo otro? ¿Cuándo?

Vamos a seguir un proceso con unos pasos, duración y objetivos bien definidos.

Opacidad y mala comunicación

Sea en persona, por teléfono, por correo, skype o hangouts… vamos a tener que hablar mucho para ponerlo todo en marcha.

Además, para pasar de una fase a otra tenemos que atar todos los flecos (decisiones sobre diseño, etc.).

Trabajar solamente por dinero

Que otros vendan humo y quieran sacar máximo partido, es cosa suya.

Esto lo hago por placer y no puedo dedicar tiempo a proyectos que no me interesan. Mi objetivo es ayudarte a crecer para seguir juntos a largo plazo.